martes, abril 16

El consumo público impulsa el crecimiento al estar ya un 10,5% por encima del nivel prepandemia

  • PIB La economía española aguanta en el tercer trimestre con un repunte del 0,3% pero se frena

La economía española se sitúa a cierre del tercer trimestre un 2,39% por encima del nivel prepandemia, gracias principalmente al impulso del consumo público, que es el componente del Producto Interior Bruto (PIB) que registra el mayor crecimiento desde el último trimestre de 2019: del 10,5%.

Según el avance de Contabilidad Nacional del tercer trimestre publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística, que ha recogido un repunte del PIB del 0,3% intertrimestral durante el verano, el gasto en consumo final de las Administraciones Públicas es el que más ha subido en los últimos cuatro años. Aquí se incluyen bienes y servicios que ofrece el sector público, como la sanidad, educación, servicios administrativos, alumbrado, recogida de basuras, gasto en medicamentos, policía, orden público, defensa, actividades culturales, etc. Esta partida se diferencia del gasto público porque no incluye el presupuesto destinado a transferencias corrientes (pensiones, prestaciones, etc.), el gasto en intereses de la deuda o en salarios públicos, ni tampoco la inversión pública.

Se trata del único componente del PIB que no cayó durante la pandemia y que desde entonces ha mantenido un crecimiento sostenido, entre otros motivos por el refuerzo de la sanidad y la educación que fue necesario en el primer año de la pandemia.

Distinta ha sido la evolución de otros elementos del PIB que tienen más peso como el consumo privado, que hasta este verano no ha recuperado el nivel previo a la pandemia (ahora está sólo un 0,38% por encima), o de la inversión de las empresas -medida por la formación bruta de capital fijo- que todavía hoy sigue un 3% por debajo de los niveles prepandemia.

En cuanto al sector exterior, tanto las exportaciones como las importaciones de bienes y servicios han tirado con fuerza hasta comienzos de este año y llegaron a estar un 13% y un 9,3%, respectivamente, por encima de los niveles prepandemia, pero el descenso que han registrado desde entonces por la incertidumbre internacional ha provocado que ahora se sitúen solamente un 3,9% y un 3,1% por encima.

«El crecimiento del PIB en el tercer trimestre muestra que el sector exterior deja de ser el motor de la recuperación. Mejoran el consumo público y el consumo privado y se produce una ligera caída de la inversión, que retrasa aún más su recuperación respecto a 2019″, ha señalado Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research.

Perspectivas a futuro

El dato publicado este viernes por el INE, que será revisado el próximo 22 de diciembre, demuestra por ahora que la economía española aguanta y sigue creciendo a pesar de la incertidumbre internacional, el debilitamiento de las exportaciones de bienes, la caída de la actividad en la industria, y el impacto de una inflación persistente y de la subida de tipos de interés en la renta disponible de familias y empresas. De hecho, todo parece apuntar a que la economía crecerá por encima del 2% este ejercicio.

Sin embargo, de cara al futuro los expertos no se muestran tan optimistas. «Esperamos que la desaceleración continúe», advierten los expertos de ING, que explican que «el ciclo de ajuste del Banco Central Europeo ha quitado mucho oxígeno a la economía y seguramente comenzaremos a sentir el impacto en los próximos meses». Además, «la última encuesta sobre préstamos bancarios del BCE publicada el martes muestra que los estándares crediticios se endurecen aún más y la demanda de crédito de empresas y hogares cayó bruscamente en el tercer trimestre en España, lo que no augura nada bueno para la actividad inversora».

Señalan también que «el crecimiento del empleo se está desacelerando, y las tasas de interés más altas y los mayores precios de los combustibles también amenazan con ejercer presión sobre las finanzas de los hogares»; además de que la contribución del sector turístico también será menor el próximo año ahora que el sector ha vuelto aproximadamente a su nivel anterior a Covid. Por último, recuerdan que el sector manufacturero está luchando contra una cartera de pedidos cada vez menor. «Si a esto le sumamos una economía global en desaceleración, con una economía de la eurozona estancada, una economía estadounidense que parece estar en su apogeo y una economía china que lucha por recuperar el ritmo, parece probable que se produzca una nueva desaceleración en los próximos meses», apuntalan.

La misma visión pesimista tiene la patronal de empresarios, que advirtió ayer de que «el impacto de la subida de los tipos de interés sobre el consumo e inversión de familias y empresas y la situación de las finanzas públicas, junto al panorama geopolítico, entre otros factores, configuran, un escenario que puede lastrar la actividad y el empleo en los próximos meses».

«El contexto internacional en el que se desenvuelve la actividad económica vuelve a complicarse tras el estallido del conflicto bélico en Oriente Próximo. La posibilidad de que la contienda entre Israel y Palestina se extienda a otros países de la zona, muchos de ellos actores importantes en el mercado del petróleo, ha empujado al alza los precios de esta materia prima, lo que previsiblemente se trasladará a la inflación en los próximos meses. La situación podría influir en el mantenimiento de los tipos de interés en niveles elevados durante más tiempo de lo esperado, lo que repercutiría negativamente en la actividad económica», advirtió por su parte la Cámara de Comercio de España.

Sus expertos creen que el consumo se deteriorará a medida que pase el tiempo y los precios sigan «persistemente elevados y los tipos de interés, en máximos». «En un contexto de incertidumbre como el descrito, la Cámara de España prevé que el crecimiento continúe desacelerándose en los próximos trimestres», señalan.