martes, abril 16

El fiscal general se salta el Consejo Fiscal del Salón por su criterio sobre Puigdemont, por Ernesto Ekaizer

Ya no hay consejos fiscales. ¿Se juntan 38 cartas en total? ¡Vade Retro! Cuando pueda delegar legalmente su número dos, el teniente fiscal Ángeles Sánchez-Condeinformar al representante de la Autoridad General Tributaria (FGE) sobre si se debe cobrar o no Carlos Puigdemontsin pasar por un consejo fiscal de la primera sección penal del Tribunal Supremo, Álvaro García Ortíz, fiscal general del estado, No lo ocultes y cometas el error sin forzarlo a salir de las manos de los recaudadores de impuestos de la sección mencionada. Pero cuando, según el artículo 24.1 del Estatuto Orgánico del Ministerio Tributario, es necesario asumir la responsabilidad y definir qué se debe hacer con Puigdemont y el miembro del Parlamento Rubén Wagensbergel fiscal general del Estado delega en su número dos.

En una entrevista con la cadena SER, Álvaro García esto explica: «Es diferente el material con el que trabajaron sobre los impuestos de la Audiencia y el que los vinculó con el fiscal del Supremo. El que los vinculó con la Fiscalía del Supremo es un informe y una exposición racional de un juez interpretando los hechos de una causa. Lo que llega es un documento que resume unos hechos y que lleva a una conclusión, pero que tiene un juez. El fiscal de la Audiencia Nacional se aferra a la causa y hace su interpretación viendo los hechos, la causa, las certificaciones. El material de trabajo es diferente. Tienen el material que querían conservar. El Impuesto siempre pone a su disposición todo el material que pueden utilizar. Entendieron que con la exposición adecuada era suficiente».

Como informamos en este pasado partido, las autoridades fiscales del Tribunal Supremo sólo se plantearon definir el tiempo transcurrido el martes 6 de febrero como exposición justa del partido. Manuel García-Castellón. Dentro de los impuestos del Tribunal Supremo no se consideró necesario pedir nada al Impuesto de Audiencia Nacional.

Tanto el primer borrador del ponente, Álvaro Redondo, como el segundo tenían un punto en común: carecen de motivación. En el primero, Redondo apoya la imputación de Puigdemont; en el segundo se pronuncia en contra. Pero si alguien quiere saber por qué, lo tendrá crudo.