martes, abril 16

El Parlament vota abolir los ‘correbous’ más agresivos 13 años después de prohibir los toros

Hace 12 años que no se celebra una corrida de toros en Catalunya. La última vez fue el 25 de septiembre de 2011, cuando 20.000 personas llenaron la Monumental al grito de «libertad, libertad». No pedían soltar a los toros, sino poder continuar celebrando fiestas taurinas en Catalunya. Un año antes, el Parlament había aprobado prohibir este tipo de espectáculos. Sin embargo, se dejaron fuera los ‘correbous‘, que además se blindaron dos meses después. Una paradoja que ahora la CUP y los Comuns quieren revertir con una nueva proposición de ley que llegará al pleno de la Cámara esta semana y que amenaza con resucitar las discrepancias internas de los principales partidos.

Aunque tampoco ahora se acabaría con todas las modalidades. Concretamente, la propuesta es abolir los ‘bous embolats’ (embolados), ‘capllaçats’ (ensangonados) y ‘a la mar’, los espectáculos más agresivos con los animales. Solo el PP y Vox han presentado enmienda a la totalidad, por lo que los grupos impulsores presumen que su iniciativa superará el primer trámite parlamentario, aunque el resto de partidos aún no quiere avanzar su posición. La aprobación definitiva se vislumbra más difícil.

La propuesta antitaurina se fraguó a través de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) auspiciada por la plataforma ‘Prou!’ (¡Basta!), que consiguió recoger hasta 180.000 firmas, superando muy holgadamente el mínimo necesario. Tras un encendido debate y una ajustada votación, la prohibición salió adelante con 68 apoyos. Dos meses después de la prohibición de los toros, el mismo Parlament -pero esta vez con una mayoría muy amplia- aprobó una proposición de CiU para blindar los ‘correbous’.

Además de ERC y lo que entonces era ICV, también votaron a favor de prohibir las corridas de toros los 32 diputados de CiU, de los 48 que entonces tenían en la Cámara, y 3 de los 37 del PSC, grupo que dio libertad de voto a sus dirigentes. PP y Cs lo rechazaron en bloque, mientras que la CUP todavía no tenía representación en la institución. Entre los que apoyaron la iniciativa estaban Artur Mas, Felip Puig o Joana Ortega, por parte de los entonces convergentes; o Toni Comín, que en aquel momento estaba en el PSC. El entonces presidente de la Generalitat, José Montilla, votó en contra. En cambio, la propuesta a favor de los ‘correbous’, aprobada dos meses después, solo fue rechazada por ICV y puso de manifiesto contradicciones internas.

Y ahora, ¿qué se quiere prohibir?

Trece años después de la prohibición, CUP y Comuns quieren ahora que las modalidades de ‘correbous’ más agresivas con el animal sean también abolidas en Catalunya. Se trata de lo que se conoce como ‘bous embolats’ (embolados), ‘capllaçats’ (ensogados) y ‘a la mar’. Es decir, las modalidades en las que se viste el animal con bolas de fuego en los cuernos, cuando son conducidos por las calles mediante sogas o cuerdas o las corridas que se practican en las playas y que pueden acabar con la caída al agua del animal.

Sin embargo, se seguirían permitiendo las otras modalidades, como los ‘bous a la plaça’ o ‘al carrer’ y también las «exhibiciones de habilidades», siempre que no impliquen la muerte del animal. Según fuentes de los grupos impulsores, se trata de una propuesta «de mínimos». Son conscientes de que no habría «consenso» suficiente para acabar de forma definitiva con todos ‘correbous’, pero creen que debe haberlo con las «prácticas más agresivas». «Estamos en 2023, no podemos entender de ninguna manera un espectáculo que hace sufrir al animal», aseveran.

Las difíciles posiciones de los grupos

Previsiblemente, la iniciativa superará el primer trámite el próximo miércoles, ya que solo Vox y el PP han presentado enmiendas de retorno. «Solo habrá dos opciones: votar con PP y Vox o con la CUP y los Comuns», avisan los proponentes. Sin embargo, una vez conseguida la primera luz verde, se abrirá la ponencia donde se debe debatir a fondo la propuesta. Es aquí donde pueden aflorar más las diferencias. Ya no solo entre grupos, también dentro de los propios partidos.

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El PSC, ERC y Junts tienen una fuerte implementación en la zona del Ebro, donde están más arraigados este tipo de espectáculos. ERC ostenta la alcaldía de Amposta, mientras que el PSC gobierna en Tortosa, a pesar de que las elecciones las ganó Junts. Además, los poscovergentes también tienen las alcaldías de Gandesa y Móra d’Ebre. De hecho, una treintena de alcaldes, así como los presidentes de los consejos comarcales del Monstià, Baix Ebre y la Terra Alta ya se han posicionado en contra de la protesta. En cambio, quien no lo ha hecho aún son los grupos parlamentarios.

Por su parte, los impulsores piden que se dejen al margen los «motivos electorales» y que se ponga en el centro el sufrimiento animal. «Si tienen díscolos, que busquen soluciones, ya no sirven las excusas», remachan. En el debate de política general de 2019, ya prosperó una propuesta de resolución de los Comuns para prohibir los ‘correbous’ en la que los independentistas dieron libertad de voto en sus filas y no hubo una posición monolítica. Pero el Govern no movió ficha.