miércoles, julio 17

ERC recela del acercamiento PSOE-Junts y exige que la amnistía incluya al Tsunami Democràtic

El acercamiento entre Junts y el PSOE para encarrilar el acuerdo de investidura se ha recibido con frialdad en ERC. La cuestión es que los republicanos quieren mandar el aviso de que nadie «de por hecho» que votarán a favor de Pedro Sánchez por el mero hecho de que lo haga Junts. También por un segundo motivo: tienen dudas del alcance de la amnistía que puedan haber pactado los socialistas y los posconvergentes. Y aquí es donde aparece una palabra clave: el Tsunami Democràtic.

Para al partido de Oriol Junqueras es decisivo que la amnistía incluya también a todos los investigados y procesados en la causa por la que se investiga el Tsunami, el movimiento que apareció en Catalunya para protestar contra la sentencia del Tribunal Supremo sobre el 1-O (2019) y que tiempo después acabó disuelto por sus propios impulsores. Nunca ha estado del todo claro quién habías detrás, pero Esquerra Republicana es el partido que con más entusiasmo se lanzó a apoyar esta plataforma.

Esta causa es especialmente delicada porque la instruye la Audiencia Nacional y porque uno de los interrogantes que se tienen que dirimir es si se aprecian indicios de terrorismo. La cinco acciones que se atribuyen al Tsunami son el bloqueo del aeropuerto de Barcelona; el corte de la frontera con Francia; la desobediencia a la Junta Electoral Central en las generales del 2019; acciones contra empresas del Íbex y las protestas en el primer ‘clásico’ Barça-Madrid tras la sentencia.

Desde la óptica de ERC es una causa simbólica porque en el sumario aparece con fuerza el nombre de su secretaria general, Marta Rovira. No está formalmente imputada, pero un informe de la Guardia Civil sitúa a la número dos de ERC en la cúpula del Tsunami. Ella misma ha contado más de una vez que si no ha regresado de Suiza es por miedo a ser encarcelada por esta causa. En este mismo sumario también aparecen otros nombres del partido o vinculados a él como son el del exconseller y exdirigente Xavier Vendrell o el del empresario Oriol Soler.

Es por este motivo que los republicanos quieren aclarar que la amnistía también incluye esta cuestión, que ahora mismo no ven garantizada. «La amnistía tiene que ser total. Nadie puede quedar atrás», apuntan fuentes el partido. De hecho, Esquerra quiere que también se incluya la causa contra los Comités de Defensa de la República (CDR) que, de nuevo, se instruye en la Audiencia Nacional.

La «información» del Govern

Desde el Govern, se ha abonado el mismo terreno que desde el partido. La portavoz del ejecutivo catalán, Patrícia Plaja, ha insistido en que la amnistía tiene que «resolver todos los casos de los represaliados» -es decir, incluir al Tsunami- y ha asegurado tener la «información» de que ahora mismo esto no es así.

La portavoz también ha dado la bienvenida a Junts a la senda de la «negociación». Es decir, con un toque de ironía, el Govern celebra que los posconvergentes hayan optado por la estrategia que lleva cuatro años defendiendo ERC: la vía del diálogo con el Estado y, por lo tanto, con el PSOE. «Nosotros hemos defendido la negociación desde el primer momento», ha reivindicado.

La amnistía tiene que resolver todos los casos de los represaliados y esto tiene que incluir el Tsunami

Patrícia Plaja

La portavoz del Govern, Patrícia Plaja

Pese a los recelos hacia el PSOE y Junts, los republicanos precisan que mantienen su negociación con los socialistas, unos contactos que desde la dirección del partido se califican de «acelerados» pero aún «insuficientes» para dar por próximo el acuerdo. El problema para ERC no es solo las dudas sobre la amnistía, sino que consideran que no se ha avanzado suficiente en otra carpeta de la negociación: la del traspaso de Rodalies y la mejora de la financiación.

El riesgo para ERC

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Pese a las exigencias que pueda formular ERC, existe un riesgo en su negociación con el PSOE que los republicanos han temido desde el principio. Que Junts y los socialistas cierren un pacto y que luego lo utilicen para presionar a Esquerra para que también cierre un acuerdo diluyendo parte de sus exigencias. Es decir, que haya una pinza entre los posconvergentes y el PSOE para forzar a ERC a pactar porque intuyen que a los republicanos difícilmente les convendría una repetición electoral.

Esquerra ha tenido dos elementos en contra en toda la negociación que ahora podrían intensificarse: que Junts no ha querido un frente común y, por lo tanto, compartir información, y que se la ha percibido desde el principio como un partido proinvestidura de Sánchez porque ya pactó la de hace cuatro años. Un partido que, en definitiva, no se atrevería a romper la baraja.