martes, abril 16

Hitos políticos de mujeres

“El proceso electoral en que se involucra ese país (México) en la actualidad tiene una particularidad: las dos principales alianzas contendientes presentan a mujeres como candidatas a la primera magistratura”

La democracia se institucionalizó en México como consecuencia de la guerra civil al inicio del siglo XX. Pero tal perspectiva de la revolución surgió escindida, porque fluyó y alcanzó solo a la mitad de la sociedad del extenso país. Los hombres podían participar en las elecciones, pero las mujeres tenían vedado ese derecho. Así sucedió hasta 1955, cuando, por primera vez, entró una dama a depositar sus aspiraciones en la urna.

A pesar de que en ese año las mexicanas pudieron ejercer el sufragio, su vinculación con la vida política fue muy lenta y ha constituido un estéril ejercicio. Por ejemplo, en casi setenta años, solo ocho mujeres han presentado sus nombres para participar como candidatas a la Presidencia del país. Es una práctica que ha tenido, hasta el momento, un perfil masculino y por lo general, pocas faldas en posiciones con derecho a mando y jurisdicción.

El proceso electoral en que se involucra ese país en la actualidad tiene una particularidad: las dos principales alianzas contendientes presentan a mujeres como candidatas a la primera magistratura. Tanto el partido de Gobierno, Morena, que acaba de nominar a Claudia Sheinbaum, quien ejerció hasta el momento como principal autoridad de la ciudad de México, como el Frente Amplio (PAN, PRI y PRD), que ha propuesto a Xóchitl Gálvez.

Esta doble propuesta femenina constituye un salto cualitativo en la realidad electoral, pero también en la cultura política de esa nación del norte. Ambas damas han ejercido importantes posiciones en diversos engranajes de la administración; anteriormente una fue ministra de Ambiente y alcaldesa de municipios periféricos y en este periodo, alcanzó dicha posición en la ciudad de México.

Mientras tanto, su oponente se ha dedicado a impulsar políticas de apoyo a comunidades indígenas, hasta crear organizaciones con esta orientación, las que se desenvuelven a escala nacional. En la actualidad su partido negoció un acuerdo con las otras dos opciones, de diferentes ideologías con el fin de enfrentar a las fuerzas que detentan el poder en este sexenio.

Este nuevo escenario no surge como una casualidad o milagro. La mujer ha tenido un papel en el contexto histórico, que le lleva a participar en la lucha por la defensa de sus derechos desde el siglo XIX. Se sabe, por ejemplo, que, en los últimos años, ha logrado alcanzar un papel primordial en diferentes ámbitos. Es así como la Cámara de Diputados cuenta con una participación femenina de 48.2 % de su composición.

Al hacer una reseña del libro de Flavia Freindenberg, sobre La representación política de las mujeres en México, Mónica Montaño, plantea que “Los problemas en torno a la participación de las mujeres en la política han evolucionado de una manera lenta…”, con posterioridad a su inserción real en los comicios sexenales. Hubo necesidad en 2019 de normar para que se produjeran más oportunidades de una mayor paridad en los cuerpos legislativos.

La desigualdad tiene un carácter histórico y se basa en costumbres fuertemente establecidas y el papel asignado en la familia. Este protagonismo femenino se reflejó en los espacios públicos y allí apenas tenía una discreta presencia. Resulta muy profundo el camino que ha transitado este tratamiento de la equidad en todo el ordenamiento jurídico para llegar a una tendencia racional.

La escritora Elena Poniatowska contaba que su editor en el diario donde trabajaba, al revisar sus textos periodísticos, decía: “Yo creo que las mujeres deben quedarse en su casa, a atender a sus hijos…”. Antes de recibir el premio Cervantes, ella expresó: “lo de la mujer en México es aterrador”. En una entrevista se preguntaba si las mujeres servían para dormir y se respondía, “No, ni siquiera almohadas… Son colchones”.

Son resabios de la misoginia que aún se respira y que la futura presidenta -una de ellas dos-, deberá cambiar en el destino y futuro de México y en su sociedad.

Periodista