lunes, junio 17

Junts creará un núcleo duro dentro del partido para blindar la negociación con el PSOE

Junts per Catalunya lleva a cabo dos procesos en uno. El principal, la decisiva negociación con el PSOE cara a la posible investidura de Pedro Sánchez. Y, en paralelo, el blindaje interno de la formación política para evitar filtraciones y, sobre todo, unificar el discurso y cortocircuitar posibles fugas o disonancias dado que JxCat agrupa a sensibilidades distintas en cuanto a la estrategia independentista y al grado de pactismo o posibilismo a poner en práctica en las instituciones. Fruto de estos dos procesos, la ejecutiva que celebrará Junts este jueves será decisiva, ya que se constituirá una comisión permanente, un núcleo duro negociador para evitar cacofonías, en un encuentro en el que se debatirá también la estrategia global cara de cara a este curso político.

En cuanto a la comisión permanente, se prevé que la formen los máximos dirigentes: la presidenta y el secretario general, Laura Borràs y Jordi Turull respectivamente, los dos vicepresidentes (Anna Erra, Josep Rius y Aurora Madaula), el responsable de organización (David Torrents) y los tres responsables de las Cámaras legislativas -Parlament, Congreso y Senado-. Esta permanente mantiene los equilibrios internos entre los fieles a Borràs y los seguidores de Turull y es una estructura que permite decisiones ejecutivas sin riesgo de dispersión en el discurso. La dirección, que se reúne este jueves en Altafulla a puerta cerrada y sin teléfonos móviles, agrupa a unas cuarenta personas en total.

Los debates

Hasta el momento, el equipo negociador, dirigido por el ‘expresident’ Carles Puigdemont, ha trabajado sin fisuras ni filtraciones y ha logrado dos pasos relevantes para el partido: cerrar un primer acuerdo con el PSOE para la constitución de la Mesa del Congreso de los Diputados -un acuerdo que llega tras años de críticas severas a ERC por pactar con los socialistas en diversos ámbitos- a cambio de avances en el blindaje del catalán y en la investigación de la llamada «guerra sucia« contra el independentismo y de los atentados de Barcelona y Cambrils de agosto de 2017. El otro paso relevante ha sido, en clave interna, que ese acuerdo no generase disonancias internas, pese a que sí exista cierta incomodidad en especial por lo que pueda ocurrir cara a la negociación de más calado, la de la investidura de Sánchez, por parte de los dirigentes más partidarios del bloqueo institucional en el Estado y de no ceder ante el PSOE, incluso favorables a provocar una repetición electoral si es necesario.

Estos hitos no son incompatibles con otra realidad: la de un partido plural con voces distintas que probablemente se expresen este jueves aprovechando que se trata de una ejecutiva con un tiempo amplio de debate y con privacidad. Así, es posible que se escuchen las voces de quienes reclaman aprovechar la oportunidad para trazar un nuevo modelo de Estado plural, conseguir cambios de calado en favor del autogobierno de Catalunya y evitar posiciones maximalistas de bloqueo. Se trata de voces del llamado sector moderado y pactista.

A su lado, estarán los que no temen a una posible repetición de los comicios españoles si no se logran los objetivos de máximos como la ley de amnistía (que podría asegurar el regreso de Puigdemont) y la autodeterminación en forma de referéndum de independencia, algo que por ahora no está sobre la mesa en la negociación con el PSOE. En esta posición está el entorno de la presidenta, Borràs, que habla sin problemas de la posibilidad de bloquear la legislatura estatal y que cree que otras elecciones generales podrían ser beneficiosas para Junts para presentarse en Catalunya como el partido que no cede «a cambio de nada», una actitud que sí atribuyen a Esquerra. Este sector no teme tampoco una alianza de PP y Vox para gobernar tras una repetición electoral y prioriza los intereses de la estrategia unilateralista para la desconexión.

El cuarto sector

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Uno de los efectos colaterales de la negociación abierta por Junts con el PSOE podría ser la crítica de los grupos independentistas más radicales a las supuestas cesiones ante los socialistas. Pero estas quejas, que han existido tras el pacto de la Mesa del Congreso, se han limitado a casos puntuales en las redes sociales y a la posición conocida de la Assemblea Nacional Catalana, cuya presidenta, Dolors Feliu, en una entrevista en EL PERIÓDICO, defendía abiertamente -antes de la consecución del pacto para la configuración de la Mesa del Congreso- la viabilidad de un bloqueo institucional en Madrid para reforzar al independentismo.

La única incógnita es si el llamado ‘cuarto espacio’ que se puede constituir en el independentismo catalán, formado por los más fervientes partidarios del rechazo a la negociación con los partidos estatales, puede nutrirse de los descontentos que pueda haber en Junts si avanza la negociación con el PSOE y si terminan alcanzando un acuerdo para la investidura de Sánchez. Con todo, la dirección no teme fugas de peso si es Puigdemont quien sigue pilotando la negociación y, eventualmente, dando el visto bueno a un acuerdo de investidura.