miércoles, abril 24

Puigdemont y el presidente del PNV se reúnen en Waterloo con la vista puesta en la investidura

Después de seis años de distanciamiento tras el convulso otoño de 2017, las direcciones de Junts y el PNV han oficializado este viernes el deshielo con un encuentro en Waterloo entre el ‘expresident’ de la Generalitat Carles Puigdemont y el presidente de los nacionalistas vascos, Andoni Ortuzar. Un encuentro que no solo supone empezar a cerrar una brecha e intensificar la colaboración entre dos partidos clave en la aritmética para la investidura de Pedro Sánchez, sino también un reconocimiento más de Puigdemont como interlocutor a la espera de que el PSOE arranque de forma oficial las negociaciones. No es baladí que el encuentro se haya producido en la residencia del ‘president’ en Waterloo.

Los resultados de las elecciones generales del pasado 23-J y el hecho de que Junts se haya situado en una tesitura negociadora ha vuelto a estrechar las relaciones entre el PNV y los posconvergentes, que hasta 2014 habían concurrido unidos a las elecciones europeas. Unos vínculos que quedaron quebrantados por el ‘procés’. Y especialmente entre Puigdemont y el lehendakari Iñigo Urkullu, que hizo de mediador entre la Moncloa y la Generalitat en octubre de 2017 para lograr, sin éxito, que el ‘president’ convocara elecciones en lugar de dar pie a la declaración unilateral de independencia.

Pocos detalles han aportado ambos partidos de una reunión que se ha alargado dos horas y media. Según han informado a través de un comunicado la reunión ha servido «para analizar el escenario político abierto en el Estado español después de las elecciones del 23J». Además de Puigdemont y Ortuzar, en el encuentro han participado el secretario general de Junts, Jordi Turull, y, por parte del PNV, el responsable de organización, Joseba Aurrekoetxea, uno de los dirigentes clave en la negociación del apoyo del partido a la moción de censura de 2018 que catapultó a Sánchez hasta la Moncloa.

La reunión, que tanto Junts como PNV han tachado de «cordial y provechosa», se enmarca en los contactos periódicos que mantienen ambas formaciones para «intensificar y optimizar» sus vínculos, por bien que el gran telón de fondo son las condiciones para la investidura.

Presión conjunta

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Tanto Junts como el PNV reivindican que son «determinantes para la formación de un Gobierno en España» y que ello pasa por atender las reivindicaciones de los dos partidos: la amnistía en el caso de los independendistas catalanes, que piden que se apruebe antes y abrir el melón de un nuevo «modelo territorial del Estado» que aborde el encaje de Euskadi en el caso de los nacionalistas vascos. «O busca el acuerdo con PNV y Junts, o las cosas no saldrán«, advirtió Ortuzar la semana pasada, además de avanzar que sus relaciones con Puigdemont estaban «bien engrasadas».

El encuentro de Puigdemont con el presidente de los nacionalistas vascos se suma al que el 4 de septiembre mantuvo el ‘expresident’ con la líder de Sumar, Yolanda Díaz, aunque en este caso fue en el Parlamento Europeo y no en Waterloo. El dirigente de Junts va recuperando terreno como interlocutor en una semana en la que el PSOE, que no intensificará movimientos hasta que pase la investidura -se espera que fracasada- de Alberto Núñez Feijóo, ha enfriado esta semana las expectativas de los independentistas.