sábado, abril 13

Sánchez allana el terreno para la amnistía: «Voy a ser coherente con lo hecho, estoy diciendo mucho»

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, lanzó varios mensajes muy claros sobre su futura investidura a pesar de que repitió que no moverá ficha hasta que fracase la de Alberto Núñez Feijóo. El primero fue dirigido a los líderes independentistas que siguen reclamando la vía unilateral: “¿Cuánta gente en Cataluña apoya la unilateralidad? Está medido, es público, lo vemos en el CEO catalán. Entre un diez u once por ciento. Creo que para apelar a una mayoría a pasar página lo que tenemos que hacer es mirar a ese 90 por ciento”. El segundo, —tras reiteradas preguntas sobre la amnistía y después de que el líder de ERC, Oriol Junqueras, dijera que ya estaba cerrada en un acuerdo desde el mes de agosto— reconoció: «Voy a ser coherente con lo hecho. Y ya estoy diciendo mucho». Y en último lugar, aseguró que el procés «nunca debió derivar en una acción judicial» porque se trataba de un «conflicto político».

Sánchez compareció ante los medios de comunicación desde Nueva York, donde asiste a la Asamblea General de Naciones Unidas, e insistió en que todavía no ha llegado su momento y que será cuando el Rey haga una nueva ronda de consultas y lo designe a él como candidato, cuando explicará su proyecto de gobierno para los próximos cuatro años y hablará «con total franqueza». Descartó, eso sí, que ya exista un acuerdo que incluya la amnistía, aunque no descartó esa posibilidad en ningún momento. “Las conversaciones pueden ser discretas, pero los acuerdos son transparentes”, dijo. “Lo que sí adelanto es que seré coherente con lo que hemos hecho”. Empleó la palabra “coherencia” en distintas ocasiones, como ya hizo también en el arranque del curso político hace unas semanas.

En una defensa cerrada de las políticas aplicadas por su Gobierno en estos años, y mirando con total claridad a los indultos, volvió a defender que en 2018 se encontró “una sociedad traumatizada por un desgarro y una crisis constitucional como no se había vivido en los últimos cuarenta años”. Y zanjó: “Los resultados son visibles y nos avalan. La sociedad catalana ha dicho sí a las políticas de reencuentro a pesar de que tomamos decisiones arriesgadas que nos han llevado a una situación de estabilización y normalización”.

Tras criticar duramente a los partidos de la oposición y “a medios de comunicación claramente conservadores” por verter desde hace años “profecías apocalípticas que nunca se cumplen, como que España se va a romper”, volvió a repetir que su proyecto dará coherencia al de esta legislatura y al que ha llevado a los socialistas a ser la primera fuerza política en Cataluña. “Hoy Salvador Illa está más cerca de ser ‘president’. La derecha española debería aprender alguna lección del 23J. Los ciudadanos ya han juzgado todo”, dijo. El Gobierno está convencido, y así lo defienden todos sus miembros, que los resultados de las pasadas generales se produjeron en un contexto de conocimiento total de las alianzas de Sánchez con los independentistas. Y por eso el presidente ahora se siente legitimado para reeditarlas. La novedad, sin embargo, se abre al tener que contar con Junts y dar cumplimiento a las exigencias de Carles Puigdemont. Lo que también remarcó es que en cualquier negociación «el marco es la Constitución”.

El procés «no debió judicializarse»

La coherencia de la que sacó pecho allana el camino hacía la amnistía que los independentistas dan por segura después de los indultos. Pero el mensaje de que deben renunciar a la unilateralidad también quedó encima de la mesa. Sobre lo que se pronunció con más claridad que en otras ocasiones fue sobre la judicialización del procés.

“Siempre hemos respetado la labor de la justicia. Pero también digo, lo he comentado siempre, que una crisis política no debió derivar en una acción judicial. Cuando vimos esta crisis, que era presidente Mariano Rajoy y yo el líder de la oposición, trasladé mi malestar al ver que el entonces fiscal general, el señor Maza, hoy fallecido, abría la puerta a estas causas judiciales en la Audiencia Nacional”, comenzó explicando Sánchez al ser preguntado expresamente por la situación de Puigdemont, que sigue huído en Waterloo y pendiente de ser juzgado. El Ejecutivo ha venido defendiendo que el ‘expresident’ de la Generalitat debía volver a España para sentarse ante el juez. En la campaña electoral de 2019 Sánchez llegó a prometer «que lo traería de vuelta».

Este miércoles desde Nueva York el presidente en funciones explicó un punto de vista muy distinto: “Trasladé mi malestar entonces porque no fuimos consultados a pesar de que el PSOE apoyó al PP en una crisis constitucional que provocó el independentismo y, segundo, porque era judicializar un conflicto que tenía una raíz política. Ahora hemos tratado de devolver a la política lo que nunca tuvo que salir de ella”.

Revés a Feijóo

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A lo largo de su comparecencia, Sánchez también arremetió contra Feijóo en distintos momentos. El más repetido fue incidir en el fracaso parlamentario que sufrirá la semana que viene. “No es mi tiempo. El líder del PP pidió por tierra, mar y aire al jefe del Estado que le nombrara candidato. Pasan los días, las semanas, estamos cerca del mes y el PP continúa como empezó, en el aislamiento”.

También se refirió el presidente en funciones a la petición de nuevas elecciones de Isabel Díaz Ayuso: “Ni los del PP se toman en serio esta investidura ‘fake’. Y la sociedad, mientras, sigue esperando conocer su proyecto político”. También reprochó como es habitual que el PP “esté dando lecciones de constitucionalismo” cuando llevan “cinco años incumplimiento la Constitución”. Y repitió el compromiso que ya le pidió al líder conservador en su reunión hace días en el Congreso: que sea quien sea el próximo presidente, quien esté al frente de la oposición se comprometa a renovar el CGPJ antes de que acabe el año.