martes, abril 16

un espacio que rompe estigmas

Luis Enrique Prados, ocho años, asiste al programa deportivo ‘Buscando Campeones, personas con discapacidad’, que ofrece la Alcaldía de Panamá en las piscinas municipales, dirigido a niñas y niños de un año en adelante

“Apúrate mamá, no quiero llegar tarde”, expresa emocionado el pequeño Luis Enrique Prados de tan solo ocho años. Mientras se arregla su uniforme, extiende la mano a su madre para que se apresure y lo acompañe a otro divertido y disciplinado día de entrenamiento en la Academia Patada de Hierro.

Luis, fue diagnosticado hace un año con síndrome de Asperger, un trastorno dentro del amplio espectro autista; al tener una condición, su comportamiento y capacidad de entendimiento tiende a ser diferente a la de otro niño, por lo que su madre Adela Prados, es consciente que hay ciertas limitantes al momento de buscar y ejecutar actividades extracurriculares.

Este centro se centra en la enseñanza del Tang Soo Do,arte marcial coreano; sin embargo, también incluye la participación de niños, adolescentes y adultos con capacidades especiales; el Sabhunim, Carlos Urbina, dueño, dijo que la idea de abrir este espacio surgió tras una experiencia personal.

“Recuerdo que un día, hace más de 10 años, observé a unos jóvenes mofarse de otro

precisamente por una discapacidad física, el hecho nos dejó con una profunda meditación y decidimos trazar un plan y surgió entonces un proyecto de inclusión en nuestra academia”, detalló.

Romper las barreras de las etiquetas

Urbina, es un estudioso y practicante del Tang Soo Do,arte marcial coreano desde 1989. En la actualidad está acreditado con el rango de 4to.grado ( Dan ), avalado por la United Tang Soo Do Association. Este expresó que al comienzo del proyecto hubo escepticismo, pero los resultados no demoraron en salir y los logros pueden ser constatados por los propios estudiantes y sus familiares.

Más de 70 personas con condicionamientos físicos y cognitivos han pasado por las filas de esta academia. “La integración es lo que nos caracteriza, nuestro lema, Si tú puedes, Yo puedo, aunado a nuestra disciplina, respeto mutuo, tolerancia, han sido principios básicos que sostienen nuestro trabajo en estos años”.

Experiencias

Adela Prados, madre de Luis, ha visto el crecimiento de su pequeño desde que forma parte de la Academia, “Te enseñan sobre respeto, seguir normas, justo esto es una de las dificultades de mi hijo, y con el pasar de los meses hemos visto que ahora espera sus turnos y logra seguir más reglas”, agregó.

En cuanto a la parte social, argumenta que poco a poco ha visto cómo su hijo logra interactuar con sus compañeros de la clase; también lo ha ayudado a tener mayor seguridad en su jornada escolar.

Luis asiste al programa deportivo ‘Buscando Campeones, personas con discapacidad’, dirigido a  niñas y niños de 1 año en adelante que ofrece la Alcaldía de Panamá en las piscinas municipales.

Ttra experiencia es de Romie Coronado, madre de Adrián Soto, 11 años, quien tiene Mosaicismo de Diploide Triploide, una alteración cromosómica poco frecuente.

Con mes y medio de estar en Patada de Hierro, Romie ha podido notar los cambios en su hijo, “hemos notado que disfruta mucho de la actividad, especialmente porque sabe que los sábados tiene clase y él solito saca su uniforme antes de salir”. 

Menciona que en clase presta atención, y ha mejorado siguiendo instrucciones del Sabhunim.

«Sobre todo notamos la alegría que tiene durante la clase”, asevera.

Limitantes 

Coronado afirma que en este largo camino es muy complicado encontrar lugares con atención para niños con discapacidad. 

“He tenido muchas experiencias en las que veo a los niños ignorados en una esquina o simplemente no aceptados en las actividades porque irrumpen el orden de la actividad. En otros casos, los costos son muy elevados y entre terapias, tutores y otros, realizar actividades extracurriculares queda fuera del presupuesto”, puntualiza.

Empatía

El equipo de Patada de Hierro lo conforman también otros niños que comparten con las personas con discapacidad. Urbina expresa que no solo el trabajo consiste en tener paciencia con estos niños, sino que es válido enseñarles a los otros jóvenes la importancia y el valor de incluir y tratar a personas con condiciones especiales. Esto les da una lección de vida y de humanidad.