La legislatura solo tiene poco más de 100 días de vida, pero ha dado un vuelco de consecuencias díficiles de calibrar. Las elecciones catalanas se vislumbraban como la prueba de carga de la gobernabilidad con los partidos independentistas y este horizonte se ha hecho realidad antes de atar los primeros Presupuestos Generales del Estado, abortándolos por el camino. Tras decaer este miércoles las cuentas de la Generalitat, Pere Aragonès decidió adelantar los comicios autonómicos para el próximo 12 de mayo. ERC sumó los votos del PSC, pero el rechazo de los Comuns al macroproyecto urbanístico del Hard Rock provocó el fracaso de las cuentas y la consiguiente convocatoria electoral. Un escenario que obliga al Gobierno a renunciar a la presentación de los Presupuestos Generales del Estado, que se preveía para la próxima semana. El apoyo de ERC y Junts se dio por imposible en esta coyuntura. Sin incentivos y en modo electoral, la legislatura queda pendiente de los resultados en Catalunya. Fuentes de Moncloa reconocen que este nuevo escenario, en el que se disparan los reproches a Sumar, lo cambia todo.
El adiós a los Presupuestos de 2024 obliga a mantener prorrogados los del año anterior y a esperar a que se despeje el escenario de la gobernabilidad en Catalunya, donde Salvador Illa aparece primero en las encuestas, para determinar el recorrido de la legislatura española. La inestabilidad sobrevenida genera frustración en el Gobierno y, sobre todo, un profundo malestar en el PSOE con su socio minoritario.
Los Comuns son el espacio en Catalunya de la formación de Yolanda Díaz. Paradójicamente, son también quienes han forzado una situación que puede hacer tambalear la legislatura. En las últimas horas, los colaboradores de Sánchez habían hablado con Díaz para calibrar el pulso de sus socios. Las conversaciones no hicieron más que incrementar su nerviosismo, al constatar la autonomía de los Comuns frente a Sumar y su negativa a suavizar su posición. Un “problema”, explican fuentes conocedoras de dichas conversaciones, que también compartiría Díaz.
Tras constatarse sus peores presagios, fuentes socialistas lamentaron que el PSOE logró “acuerdos a siete”, en referencia a los pactos de investidura, mientras que Díaz “no controla ni a los suyos”. El mensaje se venía deslizando durante las últimas horas tanto por fuentes de Ferraz como de la Moncloa, pero las acusaciones se hicieron más directas tras confirmarse el adelanto electoral por el rechazo del partido de Ada Colaua las cuentas catalanas. La explicación de los sucedido, según señalaron otros dirigentes del PSOE, tendría que ver con el “despecho” de la exalcaldesa de Barcelona y líder del espacio, por no haber logrado formar parte del gobierno municipal liderado por el socialista Jaume Collboni, junto a “la incapacidad de Díaz” para intervenir.
El «fracaso» del socio minoritario
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“Es incapaz de lograr acuerdos, ni dentro de Sumar ni fuera”, señalan fuentes socialistas sobre la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo. En este sentido, recuerdan el conflicto con Podemos que provocó la marcha al Grupo Mixto de cinco diputados que sostenían al Gobierno de coalición. También su revés en enero con el decreto de subsidios por desempleo, que decayó al no llegar a un pacto con los morados para que apoyasen la norma. Las tensiones entre los socios de coalición son evidentes. “Sumar es garantía de fracaso”, concluyen las mismas fuentes.
En el entorno de Díaz, mientras tanto, descargan responsabilidades sobre los socialistas. En las últimas horas, ante las presiones, los colaboradores de la vicepresidenta transmitieron al equipo de Pedro Sánchez que el proyecto de construcción del megacasino Hard Rock iba en contra de cualquier modelo de país progresista y suscitaba el rechazo no solo de los Comuns, sino también de Sumar. La propia Díaz hizo campaña en contra. De ahí que planteasen a sus socios que el PSC debía recapacitar sobre el acuerdo con ERC.
Los colaboradores de Díaz argumentan que han tratado de negociar hasta el final, con la voluntad de llegar a un entendimiento para evitar que decayesen las cuentas. Y ya por último, las mismas fuentes subrayan que su espacio en Catalunya tiene “autonomía estratégica”.
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El rechazo de los presupuestos catalanes y la inestabilidad por el adelanto electoral ha provocado un choque sin precedentes en esta legislatura dentro de la coalición. Pero las tensiones eran latentes desde que el espacio de Díaz fracasó a la hora de retener en el seno de su grupo a los diputados morados. No solo por obligar al Gobierno a tener que negociar con otro partido más para sacar adelante sus iniciativas, sino por la fragmentación de la izquierda, que hace más difícil su suma y provoca desmovilización del electorado progresista, como se vio en los recientes comicios gallegos. En Ferraz siempre se lamentaron de la falta de entendimiento entre Díaz y Podemos y ahora elevan sus críticas por el efecto contagio en la gobernabilidad que pueda tener el escenario catalán. Hasta que no se despeje, casi todo quedará paralizado. Salvo la amnistía, que este jueves será aprobada en el Congreso para su traslado al Senado.

