La noticia de este Pedro Sánchez dedicó uno de sus días de reflexión Antes de decidir si declinar o continuar como presidente del Gobierno le apasionó la vida política. Sorprende aún más porque Sánchez tenía presunción de resiliencia y era considerado en lo más íntimo de su ser un hombre de acero. Y para los más lejanos, o sus enemigos políticos, un «asesino» que liquidaba sin escrúpulos a sus oponentes. Pero lo cierto es que detrás de los políticos más duros hay una persona humana. Y A Sánchez le pudo haber impresionado lo que llamó «una campaña de agua y dolor por la tierra, el mar y el aire» que se reunió en las elecciones para esperarles «que te vote Txapote» (el etarra terrorista) y que ahora ha atentado contra el honor de su esposa Begoña Gómez. También pensé que se lo debía a Adolfo Suárez cuando, criticado a diestro y siniestro incluso por el alcalde de su propio partido y posiblemente detenido por los militares de entonces, dimitió en 1981 «porque la democracia no era un paréntesis en la historia de España» .
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