«No importa lo que estoy haciendo o lo que estoy haciendo, siempre gracias a Dios por ayudarme a superarlo un día más». Estas palabras se refieren a un rocoso myersun afroamericano de 59 años que se encuentra en prisión desde 1994 en el estado de Alabama (EE.UU). ludie mae, una mujer blanca que estaba en su vecina. Myers siempre lo ha negado. La única prueba que se le atribuyó en el jugo fue tener consigo una cámara de video de la víctima, que el condenado dijo haber encontrado en la calle. En esta prueba vio varios textos, uno de los que se retiró luego de haber prestado testimonio.
El caso Myers no es uno de los muchos que esperan que se les dé una fecha para ejecutar la sentencia después de varias alusiones. El de Myers es extraordinario porque nunca tuvo esta oportunidad: su abogado defensor la abandonó antes de presentar el recurso de apelación una vez que fue condenado a muerte; y, en otro caso extraordinario, el poder judicial cambió la pena perpetua por otra mayor, la pena capital (una ley posterior a 2017, pero no retroactiva, este cambio y el magistrado no tiene esa facultad). El juez, que no estaba ligado a sentimiento de culpa, lo declaró culpable con la condición de pedir per Myers cadena perpetua, sin posibilidad de revisión. El juez no fue tajante y la pena aumentó.
Pero aquí está lo más grave de su defensa: fue el motivo de ésta. El literato de Myers, que se había ofrecido como voluntario para representarlo a través de la junta de miembros del estado de Tennessee y que anteriormente había defendido al Ku Klux Klan, abandonó su caso sin comunicarlo. «Lo abandoné y no se lo dije a nadie, ni a Rocky ni a los juzgados», explica la abogada a ABC Kacey Keeton, quien resolvió el caso años después. El condenado, si no tenía conocimiento de que no contaba con representación legal, «no se hizo nada». El abad no interpuso el recurso, y tiempo después Rocky «recibió una tarjeta del recaudador general de impuestos de Alabama, que no sabía leer -su nivel de lección es el de un niño de 9 años-, por lo que lo hizo compañero de viajar. En ella – continúa diciéndole Keeton – le dijeron que no lo habían hecho con las fechas y que no pueden avanzar hacia su ejecución.»
Keeton es un abnegado que ha decidido revertir sus esfuerzos para salvar a quienes son prácticamente insalvables dentro del sistema de justicia de Estados Unidos: los condenados están muertos. «Nuestro taller representa a las personas que se encuentran en el corredor de la muerte en Alabama, un estado donde actualmente hay 175 presos condenados que esperan marcar un día en el calendario para ser ejecutados. El caso de Rocky llegó a nuestra oficina en 2005”, recuerda. Quien ayudó a Rocky a contactar con un nuevo abogado fue precisamente esa compañera del corredor de la muerte que le ató el papel y que ya se había suicidado.
Negligencia de su abogado
La negligencia de su defensor frontal, el uso de detalles importantes durante la esencia -su abogado nunca comunicó que Myers padece una discapacidad intelectual-, la libertad de testamentos, que la fiscalía ocultó información a la defensa… Nada de esto permitió que la fiscalía opte por una nueva esencia. «Lamentablemente no. Presentamos este argumento y lo procesamos, y lo perdemos porque la ley considera que una persona que está en el corredor de la muerte conoce el procedimiento. Y si bien hubo una negligencia muy importante, el tribunal esperaba que Rocky pudiera hacer algo». Keeton también agrega que no es posible hacer el alegato sobre la discapacidad de Myers “porque no se completó con la fecha y no permitió que este punto fuera presentado a nivel federal. Quisimos afirma que Rocky no fue responsable de la negligencia de su abogado«. Luego se le permitió tener una audiencia. »Allí planteamos lo de su discapacidad como causa para disculparlo por no haber tenido complicidad con el plazo. El tribunal determinó que, a pesar de la negligencia, Rocky creía que había hecho algo. Tampoco tuvieron considerando que eres una persona de cuarto grado, y que las leyes están escritas para personas con nivel universitario», dice Keeton.
Rocky Myers envió una nota, a través de su equipo legal, agradeciendo la ayuda que le dio fuerzas para continuar, y también mostró su agradecimiento a quienes creen en la justicia.
El abad también se refiere al prejuicio que presupone el trabajo del defensor frente al jurado, «creando una división entre Rocky, el abad y el jurado de 11 blancos». El defensor se presentó ante la fiscalía, que también por falta de recursos le provocó problemas con las drogas, como una persona que vivía en un infierno, «en un lugar donde se suponía que ninguna persona decente podía vivir». Eso, «su actitud peyorativa», al convertirse en atenuante, criminalizó a Myers ante el jurado.
Niquiera una posible inclinación personal del primer abogado, que anteriormente había defendido a los miembros del Ku Klux Klan, le dio a Myers la oportunidad de repetir lo esencial. “Creo que esto es inmensamente problemático, pero como Rocky era pobre dependía de que el tribunal le adjudicara un abogado y le asignara uno que hubiera representado al KKK”, indica Keeton durante una entrevista ubicada en la sede de Amnistía Internacional (AI), en Madrid
La ONG, a la que estas hermanas informan públicamente cada año sobre la pena de muerte en el mundo, lleva meses lanzando una campaña internacional para denunciar la situación de Myers y pedir ayuda para que el gobernador de Alabama conceda el indulto, el único posible. camino a estas alturas para salvar la vida de Rocky.
Una indulgencia por el hecho de que no estaba completamente de acuerdo con Rocky…
Él sí lo quiere, pero en algunas de las ocasiones que hablamos de esto me dijo que non quiere pedirlo. No quiero rogarle a nadie por mi vida. Creo que es algo muy degradante si tienes que estar en esa posición. Sobre todo con la historia de Alabama, donde el perdón se concedió sólo una vez (a una mujer blanca). Quiero vivir sin dudas. Tienes muchas razones para vivir, incluso si te secuestran.
En ese momento interviene Miriam Bankston, investigando el trabajo con Keeton, quien escuchó atentamente las respuestas de la abogada durante toda la entrevista. «La forma en que lo presentó fue diciéndole ‘yo anda mendigando ésta, no tú», tomando la pregunta de esta manera.
Después de pasar casi tres décadas en prisión con la pena de muerte esperando su cabeza, ¿cómo conoció a Rocky?
Es muy bueno considerando la situación en la que te encuentras. Siempre está de buen humor, aunque es muy optimista.
¿Tienes tiempo para actuar?
Hasta ahora no hay tiempo para la ejecución, aunque haya ocurrido en el pasado, junio de 2015; por lo tanto proporcionamos alojamiento mediante el método de ejecución (inyección letal).
Un método que no utilizas y que has sustituido por gas nitroso, igual, ¿pedirás un ambiente?
Hoy no hemos presentado ninguna objeción. Ha tenido otros casos, no en nuestra tienda, y sí, los tiene.
¿Rocky está preocupado por el método del gas nitroso?
Creo que le preocupa la posibilidad de morir; Y la información que tenemos de quien ha pasado los últimos meses de negro con este método, Kenneth Smith, asusta.
¿Qué se siente cuando alargas un poco más la vida de un condenado a muerte?
Llevo 17 años representando a Rocky y siento que es mi familia. Es verdaderamente un regalo cuando podemos ampliar el tiempo para pasarlo con nuestra familia: niños, niños, niños…
¿Tiene alguna esperanza de conceder el perdón?
Todo el tiempo tengo la esperanza de saber si lo es.
¿Alguien ha condenado tras la muerte a un digno salvador fuera de su camino?
En nuestro taller podemos guardar varios casos…
Cuando pones tanto esfuerzo debe ser muy difícil no fallar el objetivo…
Desde que emprendí este trabajo, uno de mis clientes ha sido ejecutado. Es muy doloroso porque ha pasado mucho tiempo con estas personas que son seres humanos. Si te rompe el corazón cada vez…
En Estados Unidos hay 27 estados que aplican actualmente la pena de muerte y en el último año las ejecuciones han aumentado un 33% (hubo 24 hasta 18 en 2022). ¿Qué tal el hecho de que el país supremo de la libertad, uno de los más avanzados del mundo, esté aplicando esta pena?
Es increíblemente triste. Hay una batalla para reconocer una falla en el sistema y una batalla para reconocer los defectos de las personas. Éstas son las razones por las que no debemos tener un sistema que permita la pena de muerte.
En la campaña de Amnistia Internacional expresando el indulto para Rocky Myers, también recibió las voces de sus amigos, la familia -hijos, nietos-, quienes lanzaron la acusación contra Myers como «falsa»; algún miembro del juez, que afirma «que no pudo situarlo en la escena»; y también sobrina de la víctima: «Siento en mi corazón por él. Ahora vengo a intentar ayudarlo”, afirma en un vídeo distribuido por la ONG.

