Javier Milei, el presidente ultra de Argentina, ha llevado a cabo este fin de semana una fugaz y estruendosa visita a Madrid en la que se ha reunido con 16 altos directivos de las principales empresas del país, todos hombres, y ha participado en un acto de Vox. Milei no se ha visto con su homólogo español, Pedro Sánchez, pero sí le ha dirigido hirientes palabras en el mitin de la formación de extrema derecha, provocando la reacción del PSOE, que exige a Alberto Núñez Feijóo, aliado de Santiago Abascal en múltiples comunidades autónomas y ayuntamientos, que condene estos «intolerables insultos».
«No saben qué tipo de sociedad y país puede producir el socialismo y qué calaña de gente atornillada en el poder y qué niveles de abuso puede llegar a generar. Aún cuando tenga la mujer corrupta, se ensucia y se tome cinco días para pensarlo», ha señalado el mandatario argentino durante la convocatoria de Vox, en referencia al amago de dimisión de Sánchez el mes pasado, tras la investigación judicial a su esposa, Begoña Gómez, por presunto tráfico de influencias, en un proceso que suscita muchas dudas entre los especialistas en la materia y que los socialistas consideran una “pantomima” propia de la “máquina del fango” que sufren a diario.
La reacción del PSOE a la embestida de Milei, completamente ajena a los usos diplomáticos entre los jefes de gobierno de distintos países, no se ha hecho esperar. “Estamos deseando ver a todos los patriotas de bien salir a condenarla. Los golpes de pecho, la bandera y las pulseritas, ahora”, señalan fuentes de la dirección del partido que lidera Sánchez, que el sábado se refirió a la visita de Milei a España para participar en un acto de Vox en el que también han estado presentes otros dirigentes ultras como la italiana Giorgia Meloni, la francesa Marine Le Pen y el húngaro Viktor Orbán. Los líderes de la «internacional ultraderechista», dijo Sánchez durante un mitin junto a Salvador Illa en Barcelona, se reúne en Madrid porque España «representa todo lo que ellos detestan y odian».
“La gravedad de las palabras del presidente argentino deberían provocar una reacción inmediata de todos los partidos políticos. El discurso de odio de la internacional ultra no puede quedar impune”, continúan en la ejecutiva del PSOE, en un mensaje al que se ha sumado Félix Bolaños, ministro de Justicia y uno de los colaboradores más cercanos a Sánchez. «La Internacional Ultra en Madrid demuestra que la ultraderecha es igual en todo el mundo: bulos, odio y recortes. Un peligro para la democracia. Sus terminales en España son Vox y el PP más extremista. Por eso fueron a la toma de posesión de Milei y no condenarán sus insultos», ha escrito en X, la antigua Twitter.
[–>“España es un país de progreso, avances sociales y justicia social. Es intolerable que un mandatario extranjero realice estas declaraciones, y que las haga en el marco de una convención ultra del partido que tiene como socio al PP de Alberto Núñez Feijóo en ayuntamientos, comunidades autónomas y estrategia nacional. Esperamos una condena clara y contundente por parte del jefe de la oposición”, concluyen los socialistas.
El antecedente de Puente
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Milei, un histriónico dirigente crecido al calor de los programas de tertulia política que considera que la «Mafia” resulta “preferible” al “Estado”, apenas lleva cinco meses como presidente de Argentina, pero este no es el primer choque con el Gobierno español. A principios de mayo, el ministro de Transportes, Óscar Puente, en unas declaraciones que luego calificó de “error”, vinculó a Milei con la “ingesta de sustancias”.
Javier Milei / A. Pérez Meca / Europa Press
El Ejecutivo del país sudamericano emitió entonces un duro comunicado, que destilaba la retórica de Vox, en el que condenaba las “calumnias e injurias” de Puente. También acusaba a Sánchez de “poner en peligro” tanto la “unidad del Reino”, por sus pactos con los “separatistas”, como la “seguridad de las mujeres españolas”, debido a su actitud “permisiva” con la “inmigración ilegal”.
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Ambos gobiernos dieron poco después por saldado este virulento choque dialéctico, pero la visita de Milei a Madrid ha vuelto a reavivarlo con una inusitada fuerza. Núñez Feijóo, de momento, guarda silencio.

