En momentos en que la nación del tango se encuentra cada vez más alejada de un país de consenso, lo que demostró en pocos días en el Congreso -que evidencia la fractura de toda una sociedad-, de alguna manera, sin embargo, casi todos los argentinos están en sintonía: para bien o para mal, el país ya no es lo que era en diciembre. Llegada a la Casa Rosada del presidente Javier Milei, quien luego de haber cumplido dos meses en la acumulación de poder político, ha transformado por completo el escenario político, económico y social. Luces y sombras de la promesa de cambio en un país en crisis. Han pasado seis semanas desde aquel 10 de diciembre en el que el kirchnerismo dejó el poder Ejecutivo en manos de un nuevo partido. Sin embargo, en la percepción de los argentinos parece que Hubiese ha pasado un siglo. El vértigo de los cambios que queremos imponer y la rápida valoración del conflicto social integran una combinación que pone a prueba la capacidad de sorpresa de los ciudadanos. Entre fe y advertencias Nadie en su jugo saludable podría decir que el país que recibió el Gobierno en diciembre tiene carecía de safíos: al cierre de 2023 la pobreza ya superaba el 40% y la inflación anual superaba el 200%. Quien sumiera la Casa Rosada tuvo muy claro que la urgencia era desactivar una «bomba» en materia económica. Noticias Relacionadas Prueba No Milei pierde la segunda votación de la ley ómnibus, que gira hacia el punto de partida Guadalupe Piñeiro Michel La Libertad Avanza, el partido del diputado, calificó la decisión de los opositores a la «traición» a dos meses de este momento , las percepciones son binarias. Mientras un sector de empresarios muestra esperanza ante el pedido de cambio, la imagen del Gobierno comienza a decaer entre los ciudadanos, obsesionados económicamente por las subidas de precios. Mientras el oficial pide debe mantener la fe e insistir en que su apoyo místico proviene de las «fuerzas del cielo», los argentinos viven en el diario el infierno de la inflación en sus bolsillos. Evaluamos las luces y las sombras de la nueva gestión, por eso mucha gente celebra el cambio de rumbo. «Nuestra economía ha acumulado numerosos desequilibrios que han resultado de una acumulación de más de una década, de una inflación obsoleta, de unas exportaciones insuficientes y de una pobreza escandalosa, sólo por mencionar algunas de las falencias más evidentes. Cambiar esta realidad es algo necesario a todos los focos”, explica a ABC Natalio Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC). Sin embargo, no se muestra muy optimista sobre el escenario económico del año que comienza: «Los primeros meses están resultando difíciles y siendo realista debo decidir que 2024 en su conjunto será un año duro». En las empresas, el agravamiento de la crisis quedó en evidencia esta semana, cuando un informante de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reveló que la caída de las ventas minoritarias superó el 28% en negro. «Estamos en un lamentable estado de incertidumbre que estos meses se han acentuado», admite en diálogo con este medio Alfredo Gonzales, presidente de CAME. Una vez más, considera que «todo lo extremo es malo». «Es bueno que haya una apertura del mercado, pero con el protección de la industria nacional, porque la apertura total empezó en un lugar que no era muy competitivo». Como la imagen del presidente La caida del poder adquirido por los argentinos, producto de la inflación, que en el primer mes de gestión de Milei fue del 20%, y la devaluación implementada por el Gobierno tuvo un rápido impacto en el nivel de aprobación de el presidente . La consultora de opinión pública CB constató una caída en la imagen del presidente de más de 7 puntos con relación al mes de diciembre. «En negro la aprobación pasa del 59% de la población al 55% y hoy se sitúa entre el 51,5 y el 52%», asegura a ABC el director de la consultora, Cristian Buttié. El analista explica este fenómeno de la siguiente manera: «Prometí que la casta pagaría el ajuste y el pueblo observaría que la clase política es igual y los ciudadanos pagarían el costo». Buttié afirma que la base fijada por los votantes del gobierno es sólo del 30%. «Hay otro 30% que se considera respetuoso de su gobierno y lo quiere como al más pobre de los hombres, y otros que lo votaron nuevamente en la segunda vuelta y que lo eligieron porque lo consideraban el menos malo. Éste es el sector que, debido al aumento de los precios y a la situación económica, socava la imagen del presidente, que ya está más abajo», continúa. Para el presidente de la consultora CB, la tendencia hacia los bajos índices de aprobación tendrá que acentuarse cada vez más, a menos que se produzca algún tipo de mejora económica. Por eso concluyo: «El Gobierno tiene muchas ganas de dar con prontitud buenas noticias en materia económica».
Entre el cielo y el infierno: los primeros dos meses de Milei en la Casa Rosada

