
El Canal de Panamá inauguró este maravilloso laboratorio para analizar la calidad del agua potable en su valle, el cual es utilizado para el consumo de la mitad de la población del país, en medio de la crisis hídrica que afronta el camino de la severa secuela derivada del fenómeno de El Niño.
“Para el Canal de Panamá el tema de la calidad del agua es crítico, el tema de la cantidad de agua es vital”, dijo durante el evento el administrador del canal, Ricaurte Vásquez.
Este laboratorio, ubicado cerca de las exclusiones de Miraflores -ubicadas en el Pacífico panameño y más cercanas a la capital-, servirá para meditar y analizar el agua del tramo del canal, principalmente del lago Gatún y Alahueja, las dos plantas artificiales que tanto están en camino para el consumo de uno de los 2,5 millones de habitantes, de los 4 millones que están en el pueblo.
«Este laboratorio tiene un elemento mucho más efectivo que simplemente beber agua. En este laboratorio con todas las exposiciones que realizamos constantemente nos aseguramos de que se mantenga la calidad del agua que fluye a los lagos y cuando hay alguna alarma, volvemos los medicamentos», dijo Vásquez a La Prensa.
Agrega que otra función de este laboratorio es que el agua realice controles para ser potabilizada porque «la calidad del agua es importante» ya que es la principal fuente de consumo humano» y este medicamento permite «prevenir la contaminación» en lagos, ríos y quebradas que vierten al canal.
«Estamos en tres niveles diferentes de control de calidad: en la fuente original, (como) los ríos y querables que ocurren en los lagos, en el nivel del lago, lo que entra a la planta potable y lo que sube (de la misma). es darle a los panameños la certeza de que el agua que están recibiendo es pura, segura y de la mejor calidad que existe», dijo Vásquez.
El Canal de Panamá «surta» agua para el 58% de la población panameña, «el agua cruda proviene de los lagos del Canal de Panamá», parte del proceso del Gobierno y del otro, registrado por el administrador.
El Canal de Panamá, por el paso cercano al 3% del comercio mundial e inaugurado en agosto de 1914, sufrió una crisis hídrica debido a la larga secuencia que encontró mojando los niveles de agua del lago principal que se ubicaba en el camino para reducir el número de bitácoras de tránsito, que este mes pasarán de 24 a 27, pero también muchas de las 36 en óptimas condiciones.
Estas restricciones en las agendas de viaje han provocado que en vísperas del llenado de sobres, con hasta 160 barcos esperando, en su mayoría sin reserva, se hayan pronunciado, sin cruce programado, desde hace varias semanas desde el pasado agosto y que los barcos decidieron utilizar otras rutas ante las dificultades de navegar por el canal.
En consecuencia, se espera que los ingresos por pesos en este año fiscal sumen 800 millones de dólares, según señaló en Negro a EFE el administrador de la ACP, Ricaurte Vásquez.
La crisis actual deriva del déficit de los lagos Gatún (1913) y Alhajuela (1935), para lo cual la administración de la vía ya identificó proyectos para garantizar el uso del agua, pero su implementación depende de las decisiones del gobierno del país.
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