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Los programas científicos más caros y sus objetivos científicos principales

Los programas científicos más caros y sus objetivos científicos principales

Las iniciativas científicas de mayor presupuesto pocas veces se reducen a un único experimento. Lo habitual es que agrupen complejos, aparatos y décadas de registros. Por esta razón, este repertorio contempla misiones y planes cuyo fin primordial consistió en despejar incógnitas científicas, si bien ciertos proyectos persiguieron asimismo metas tecnológicas o políticas.

Las cifras son aproximadas y no forman una clasificación contable exacta: unas corresponden a inversiones ya realizadas y otras a presupuestos previstos; algunas incluyen operaciones y otras, solo construcción. Asimismo, los importes históricos no están expresados en dinero de un mismo año.

1. Programa Apolo: unos 25.400 millones de dólares de su época

Entre 1969 y 1972, la iniciativa Apolo trasladó tripulaciones humanas hacia la superficie lunar. Alrededor de 25.400 millones de dólares de aquellas décadas conformaron su financiación total, una cifra que superaría los 200.000 millones en la actualidad si se calcula de manera estimada según el valor real del dinero.

No fue un único experimento: sus misiones instalaron instrumentos sísmicos, midieron propiedades del entorno lunar y trajeron a la Tierra unos 382 kilogramos de rocas y suelo. Esas muestras siguen permitiendo estudiar el origen y la evolución de la Luna. Gran parte del gasto, sin embargo, correspondió al transporte y al objetivo de lograr alunizajes tripulados.

2. Estación Espacial Internacional: alrededor de 150.000 millones de dólares

La estación espacial es uno de los laboratorios más caros jamás construidos. La estimación de alrededor de 150.000 millones de dólares reúne aportaciones de varios países y décadas de construcción, lanzamientos y funcionamiento; su alcance varía según la fuente.

En condiciones de microgravedad se han investigado, entre otros asuntos, los efectos de la vida espacial sobre el cuerpo humano, el comportamiento de los fluidos y el crecimiento de cristales. También ha permitido probar sistemas necesarios para misiones más largas. Su elevado coste refleja tanto la investigación como la dificultad de sostener personas e instalaciones en órbita.

3. Proyecto internacional de fusión nuclear: más de 20.000 millones de euros previstos

Este reactor experimental, que actualmente se edifica en suelo francés, pretende comprobar la viabilidad de generar y confinar plasma con el fin de investigar la fusión nuclear a gran escala. Su coste se eleva a decenas de miles de millones de euros, si bien precisar una cantidad exacta no resulta sencillo debido a las aportaciones de componentes por parte de los socios, así como a las constantes modificaciones en los plazos y las previsiones.

Su meta no es suministrar electricidad a la red, sino comprobar principios físicos y soluciones técnicas. Por tratarse de una instalación aún no terminada, su coste previsto no debe confundirse con un gasto final comprobado.

4. Telescopio espacial Hubble: más de 10.000 millones de dólares a lo largo de su vida

El coste del telescopio espacial Hubble supera ampliamente el de su construcción inicial cuando se añaden el lanzamiento, las misiones de reparación y décadas de operaciones. Según el período y los conceptos incluidos, las estimaciones acumuladas rebasan los 10.000 millones de dólares.

Desde 1990 ha colaborado en el cálculo de la expansión cósmica, el análisis de galaxias distantes y la investigación de atmósferas en otros planetas. Los viajes espaciales de los astronautas, encargados de reparar y actualizar sus dispositivos, incrementaron el presupuesto, aunque al mismo tiempo extendieron de forma notable su rendimiento científico.

5. Telescopio espacial James Webb: cerca de 10.000 millones de dólares

La inversión de la agencia espacial estadounidense en el telescopio James Webb ronda los 10.000 millones de dólares entre desarrollo, lanzamiento y primeras operaciones. Otras agencias también aportaron instrumentos y servicios.

Su enorme espejo y sus observaciones infrarrojas permiten estudiar galaxias muy antiguas, regiones donde nacen estrellas y atmósferas de planetas situados fuera del sistema solar. La complejidad de desplegarlo lejos de la Tierra, donde no puede recibir reparaciones como las del Hubble, explica parte del gasto.

6. Gran colisionador de hadrones: varios miles de millones de dólares

El gran colisionador de hadrones acelera partículas por un anillo subterráneo de unos 27 kilómetros, en la frontera entre Suiza y Francia. La inversión en el acelerador y sus detectores se sitúa en varios miles de millones de dólares; la cifra cambia si se incluyen infraestructuras anteriores, mejoras posteriores y operaciones.

Su resultado más conocido fue la observación, en 2012, de una partícula compatible con el bosón de Higgs. Los experimentos también examinan con gran precisión las partículas conocidas y buscan indicios de fenómenos que la física actual todavía no explica.

7. Instalación Nacional de Ignición: unos 3.500 millones de dólares

Esta planta norteamericana concentra la potencia de láseres avanzados en diminutas cápsulas de combustible con el propósito de investigar la fusión mediante confinamiento inercial. Su edificación demandó cerca de 3.500 millones de dólares, a lo que se suman los continuos desembolsos posteriores para su operación.

En 2022, uno de sus ensayos obtuvo del combustible de fusión más energía que la energía láser que llegó al blanco. Fue un hito experimental, no una demostración de que la instalación produzca electricidad neta: alimentar los láseres y operar el conjunto requiere mucha más energía.

8. Misión Cassini-Huygens: más de 3.000 millones de dólares

La misión Cassini-Huygens investigó durante años al planeta Saturno, sus lunas y su sistema de anillos. Los gastos totales se calculan en miles de millones de dólares, una cifra que varía según se incluyan las extensiones del proyecto y las contribuciones de cada uno de los colaboradores.

Entre otros descubrimientos, la sonda sacó a la luz géiseres acuáticos en Encélado y facilitó el análisis de los mares de hidrocarburos ubicados en Titán. Gracias a la prolongada duración del trayecto y de las fases de observación, se logró examinar variaciones que una inspección fugaz jamás habría captado.

9. Proyecto Genoma Humano: unos 2.700 millones de dólares de financiación pública estadounidense

Durante el periodo comprendido entre 1990 y 2003, un consorcio global elaboró una primera secuencia de referencia del genoma humano. La aportación económica pública de Estados Unidos ascendió aproximadamente a 2.700 millones de dólares, aunque dicha cantidad no refleja por completo la inversión total de cada uno de los implicados.

El proyecto transformó la investigación biomédica al facilitar la búsqueda de variantes genéticas relacionadas con enfermedades. También impulsó técnicas de secuenciación que después se hicieron mucho más rápidas y baratas.

10. Misión del vehículo explorador Perseverancia: alrededor de 2.700 millones de dólares

La misión que depositó el vehículo explorador Perseverancia en Marte tuvo un coste estimado de unos 2.700 millones de dólares, considerando desarrollo, lanzamiento y operaciones inicialmente previstas. El importe puede cambiar al añadir años posteriores de actividad.

El vehículo estudia rocas del antiguo entorno del cráter Jezero y almacena muestras destinadas a una posible recuperación futura. Entre sus objetivos está buscar indicios de condiciones que pudieron favorecer la vida microbiana, no anunciar vida sin pruebas.

Qué revelan estas cifras

Estos proyectos muestran distintas formas de invertir en conocimiento: construir un laboratorio en órbita, mantener un telescopio durante décadas, explorar otro mundo o reunir datos biológicos a escala internacional. El precio más alto no garantiza el descubrimiento más importante, y comparar presupuestos exige distinguir entre dinero de distintas épocas, construcción, funcionamiento y objetivos ajenos a la ciencia. Lo que comparten estas iniciativas es una apuesta por preguntas que ningún experimento pequeño podía abordar por sí solo.